Un chico de 16 años se ahorca en una prisión de menores en Francia
centros para menores se produce el primer suicidio. El periódico
Liberation se hace eco de la noticia y nos presenta la situación de
dichos centros que encierran a los jóvenes que antes se encontraban en
cárceles ordinarias.
05/02/2008
Un chico de 16 años se ha ahorcado en su celda en Meyzieu
JUSTICIA- Por primera vez, un adolescente se ha ahorcado en uno de los
establecimientos penitenciarios para menores (EPM). El primero abierto
en Francia, el año pasado. Éste se ha producido el sábado por la
mañana, en Meyzieu (Rhône). Tenía 16 años, había sido encarcelado el 17
de diciembre. Y se ha colgado en el sistema de ventilación de su celda.
La dirección regional de la administración penitenciaria señala que el
chico ya lo había intentado, una semana después de su llegada. Entonces
se había dislocado el hombro al caer en el intento. El suicidio ha sido
ocultado todo el fin de semana a los otros detenidos, para evitar una
explosión. Pues en Meyzieu, los incidentes se multiplican desde su
apertura, y la situación parece insoportable…
El EPM acogió a sus primeros menores el 11 de junio de 2007. Ocho días
más tarde una parte de los locales fueron destruidos, a patadas y a
golpes de extintor. Algunos educadores y vigilantes estiman que la
llegada había sido mal preparada, el “marco” mal puesto. “Estamos en
una experimentación que cambia mucho la relación con los lugares, las
reglas, defiende por su parte Paul Louchouarn, director regional
adjunto de la administración penitenciaria de Rhône-Alpes. Los EPM
presentan espacios más abiertos, menos reclusivos. Esto puede
desestabilizar a los menores que necesitan canalizar su sentimiento de
inseguridad”
Aberraciones.
El establecimiento acumula también las disfunciones. Vigilantes y
educadores están bajos de efectivos, y se supone que tienen que
trabajar en “binomio”, lo que constituye una “revolución cultural”
delicada en cuanto que una parte de los educadores descubren la
profesión. La Protección judicial de la juventud (PJJ) hace una llamada
a los numerosos jóvenes que acaban la formación, y a los contratados.
“Habría hecho falta privilegiar una subida en potencia muy lenta, como
lo habíamos preconizado, para aprender a trabajar juntos y adaptarse a
los disfuncionamientos”, estima Alain Dru, secretario general de de la
CGT PJJ. En lugar de esto, la apertura ha sido muy política y muy
mediática. Hacía falta mostrar rápido que esta funcionaba”. Y después,
hace falta esconder que esta funciona mal.
Los profesionales no han sido puestos de acuerdo antes de la
construcción. Resultado: las aberraciones se acumulan. La psicóloga no
dispone de ningún despacho para las entrevistas personales. Se instala
en función de las habitaciones disponibles. « Pronto podrá compartir un
despacho con los servicios médicos”, tranquiliza Paul Louchouarn. Los
educadores, encargados de preparar la salida de los menores, no
disponen de teléfono para contactar a las familias, los magistrados y
los agentes sociales encargados de preparar la reinserción. Para
llamar, iban hasta ahora a la oficina de la secretaria del EPM. Una
segunda línea ha sido instalada en un despacho aparte.
Jerarquía
Por otra parte en los comienzos, los menores de Meyzieu han hecho
frente a una verdadera sobreactividad. Deporte, clases, actividades
culturales, como si hiciera falta ocuparles permanentemente. Jornadas
interminables que contrastaban brutalmente con la inactividad en el
barrio, o de algunos de los barrios de los menores. La utilización del
tiempo judicial debe ayudar a preparar la reinserción, “pero ésta les
ha privado del espacio de recogimiento, de protección, que puede
constituir la celda, explica un educador. Estaban constantemente en
grupo, bajo la mirada de los otros, y esto avivaba también las
tensiones”
El ritmo de estas actividades ha bajado un poco, pero el personal y los
menores a menudo descubren el programa del día el mismo día. “Allá
donde esté, un chaval necesita saber por la mañana lo que hará durante
el día, señala Jean-Claude Vaupré, de la CFDT Justice. Necesita
encontrarse con adultos y reglas claras.” Por otra parte la jerarquía
es percibida por muchos como demasiada “autoritaria”, demasiado
“rígida”. Según un profesional, “los vigilantes, que eran muy
respetados por los menores en los barrios, se encuentran
infantilizados, reducidos a su papel de ejecutores.” Lo contrario de lo
que preconizan las reglas penitenciarias europeas.
Paso a la acción.
La desmovilización sería fuerte, y según los sindicatos, las bajas por
enfermedad y peticiones de traslado suben. Paul Louchouarn responde que
la tasa de absentismo y de baja por enfermedad es “más bien inferior a
la media regional”. Pero admite: “No puedo negar que puede haber una
decepción en relación a las expectativas de trabajadores que llegaron
muy motivados.” Algunos vigilantes habían solicitado el EPM para
aproximarse a Lyon. El resto porque querían ocuparse de los
adolescentes de otra manera. “En los barrios se sentían educadores para
los menores, su función se ha reducido considerablemente en Meyzieu,
observa Jean-Claude Vaupré. Se encuentran controlando comidas
colectivas incontrolables. Hemos alertado de manera repetitiva. Ahora,
es el momento de comenzar de cero todo el proyecto”.
La dirección regional relativiza los problemas de violencia. Pero un
magistrado habla de una “mezcla explosiva”, de una “espiral loca”. Una
vigilante ha sido enviada al hospital esta semana por dos chicas
jóvenes que acababan de ingresar en el EPM “Las menores que no
rechistaban en las prisiones se convierten en cabecillas en Meyzieu”,
observa un profesional. La mayor parte de los internos van mal. Viernes
25 de febrero, uno de ellos prende fuego a su celda, al transformar su
camiseta en antorcha para lanzarla al patio. Multiplicando los
“comportamientos de riesgo”. Ocho días más tarde, se ha ahorcado.











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