MUERTE DE UNA PRESA DE FRESNES (FRANCIA)


En relación con la muerte de una presa en Francia sus compañeras dicen...


Cárcel de mujeres de Fresnes (Francia) Tras la muerte el 18 de enero de
Lu Semedo da Veiga sus compañeras presas protestan y firman una carta
en la que explican y condenan su muerte.


CARTA DE VARIAS PRESAS DE FRESNES, 23 DE ENERO 2008
Queridos amigos y camaradas,
Es un grito de cólera, de dolor y de alerta que os trasmitimos tras la
defunción de Lu SEMEDO DA VEIGA, presa, de 28 años de edad, madre de un
niño de 11 años.
La cárcel mata. Desde el mes de noviembre, Lu se quejaba de dolores de
cabeza, nauseas, vértigos. Se lo hacía saber al servicio médico
recibiendo como única respuesta… Doliprane. Lu no tenía el carácter de
“hacer teatro”, continuaba trabajando mientras decía que se sentía cada
vez más enferma y eso se veía. Todo el mundo lo veía, el personal
penitenciario, enfermero, los médicos.
Tres meses han pasado hasta el 18 de enero. A las 4 de la mañana su
dolor de cabeza se hace insoportable, Lu ya no es capaz de moverse y a
penas responde. La tarde precedente, indicó a la enfermera la
agravación de su estado y pidió ser hospitalizada. Entonces, a las 4 de
la mañana, su compañera de celda llama a la vigilante, que decide, sin
abrir la puerta, que Lu podrá esperar hasta la apertura matinal de las
celdas. Lu será hospitalizada a las 2 de la tarde después de haber
sufrido una parada cardiaca y haber sido reanimada en la cárcel. El 22
de enero (cuatro días después de que muriera N.del T.) conocimos su
defunción en el hospital. Le rendimos homenaje esa misma tarde, a la
manera de las presas, con un “concierto” de cacerolas golpeadas contra
los barrotes y las puertas.
Lo menos que podemos hacer es denunciar la negación de socorro a una
persona en peligro. No es un accidente. ¡Es una infracción penal! Y aún
es más, ¿cuándo ha comenzado esta infracción penal que se llama
negación de socorro, a las 4 de la mañana? ¿O en este caso, durante los
meses en que a Lu se la dejó en el sufrimiento y su estado de salud fue
dejado deteriorarse en la indiferencia?
Entre nosotras hay muchas afectadas por serios problemas de salud, que
son tratados con la misma indiferencia, negligencia. Y la totalidad de
las presas cuando se dirigen al servicio médico, son expuestas al
tratamiento despreciativo y reflexiones despreciativas, y el secreto
médico no está garantizado.
Nuestros cuerpos encerrados, nuestras vidas son dejadas a la buena
voluntad, a la “sensibilidad” o a la contrariedad del personal
penitenciario y médico, cuya deontología es “meterse con las detenidas
que hacen teatro” y sancionar aquellas que son menos o poco sumisas. La
muerte no es igual para todos. La de las detenidas es … dejada de la
mano de dios. He ahí la toma de consideración del ser humano en la
época de los programas de “humanización de las cárceles” (En Francia el
gobierno desarrolla una campaña con ese nombre que persigue la cuota un
preso por celda, entre otras disposiciones. N del T). La realidad es
que la prisión refleja la sociedad. En nuestra sociedad que se dice
consensual, la cárcel ofrece al cuerpo algo en lo que ocuparse: trabajo
sobreexplotado, diferentes talleres, formaciones, actividades de apoyo.
Mejor. Pero la cárcel, como toda institución total, produce más
malestar que aquel que ha llevado a las personas a cometer las
infracciones.
¿Entonces, qué salidas? Por supuesto, la reinserción: cada uno su
“reinsertado” ¡allí de donde viene! ¡En el papel social que se le
asigna! Y aún más despreciado y “acostumbrado” al desprecio.
Antes se decía “las cárceles, base de las luchas”. Esto no siempre es
posible en la historia de las sociedades. No por eso dejaremos de
denunciar las prácticas de desprecio de la dignidad.
Pedimos que se abra una investigación sobre la muerte de Lu y sobre el
servicio médico de la Prisión de Mujeres de Fresnes.

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