MANIFESTACION MADRID CONTRA EL FASCISMO
Frente a su crisis económica, los trabajadores primero.
El capitalismo no se refunda, se destruye.
Sábado 22 de noviembre de 2008 18:00h. Atocha-Legazpi
EL CAPITALISMO NO SE REFUNDA, SE DESTRUYE
Comunicado:
MILES DE VOCES, ¡UNA MISMA LUCHA! MADRID CONTRA EL FASCISMO
Este 20N hay más razones que nunca para salir a la calle. Hace 33 años
que murió el dictador fascista Francisco Franco, pero en Madrid y en
general en el Estado español se respira un aire que recuerda mucho a
aquellos tiempos.
Las dificultades económicas y laborales se extienden entre la juventud
y las familias trabajadoras. Los Expedientes de Regulación de Empleo
(EREs) y las noticias de miles de despidos están sacudiendo a la
población, mientras grandes empresas echan el cierre para trasladar su
producción a países donde la mano de obra sea más esclava aún. Es el
caso de Nissan, una multinacional que siempre ha tenido beneficios y
que ha recibido subvenciones de las administraciones por valor de
decenas de millones de euros desde 2005. Ahora quiere acabar con 1.680
puestos de trabajo y provoca 4.000 despidos en las auxiliares. Procesos
similares están sufriendo empresas multinacionales como Frigo, Simon,
FASA-Renault o T-Systems (Deutsche Telekom). Por su parte, Telefónica
es un buen ejemplo de que las empresas ejercerán la represión contra
aquellos sindicalistas honrados que estén al lado de los trabajadores
defendiendo sus reivindicaciones.
El paro galopante, que ya se acerca a las 3 millones de personas, nos
recuerda que la renta básica es uno más de los derechos elementales a
los que debería tener acceso cualquier trabajador o trabajadora. Sin
embargo, el Gobierno no hace uso de las arcas públicas para respaldar a
los y las trabajadoras de la crisis sino para garantizar el bienestar
de sus amos, los grandes empresarios y banqueros. Por eso no destina
fondos para evitar los despidos y mantener la producción, tampoco para
que exista ningún tipo de subsidio de paro indefinido, sino para que
los bancos salgan más ricos que antes de una crisis que ellos mismos
han creado con su desaforada ansia de beneficios.
La privatización de la sanidad, la educación y el Plan Bolonia no son
problemas aislados. Las consecuencias de esta crisis nos afectan a
todos y a todas, por eso están saliendo a la calle estudiantes,
maestras, médicos, vecinas... son respuestas organizadas ante esta
ofensiva privatizadora que no es más que un claro ejemplo de una huida
hacía adelante para intentar salvar la crisis. Ahora que la burbuja
inmobiliaria ha estallado buscan otros bienes de primera necesidad con
los que especular y de donde obtener beneficios, convirtiendo en
negocio la sanidad, la educación, los equipamientos públicos... Además,
esta situación, genera un caldo de cultivo de precariedad en la vida de
los barrios y las familias obreras, así como un ambiente adecuado para
la conflictividad social, que junto con la impunidad con la que actúan
los grupos fascistas y la exagerada propaganda españolista se traduce
en una descarada insinuación al enfrentamiento entre clase obrera
nativa y extranjera. Peleándonos por las migajas y, de nuevo, desviando
la atención del problema. Madrid además, les está sirviendo para
experimentar estas medidas privatizadoras “anti-crisis” que ya se
preparan en otros puntos del Estado.
Los países que forman el G-20 piensan que la mejor solución para
resolver la crisis económica es que la paguemos nosotros, mientras
ellos realizan cambios cosméticos para que en el fondo, en la esencia,
no cambie nada. Hablan de reformar el sistema financiero, de refundar
el capitalismo, y recomiendan, como siempre, disminuir los gastos
sociales, liberalizar el despido, bajar los impuestos a los más ricos.
Por eso, aunque han pasado 33 años, cada vez es más evidente que, ante
los mismos ataques, las necesidades sociales son las mismas. La
necesidad de unificar las luchas, coordinar nuestras voces, golpear al
sistema con la huelga general y plantear que el capitalismo no se
refunda, se destruye. Pero no podemos hacerlo solos, separados unos de
otros. Nuestra única posibilidad de avanzar en el camino de poner topes
a la represión económica y construir conciencia revolucionaria es
practicar la solidaridad, apoyar activamente las luchas obreras,
estudiantiles y sociales. Practicar la acción colectiva.
Y en este camino es fundamental hacer frente al escuadrón de la muerte del capital: el fascismo.
No por casualidad este año la juventud antifascista está dando un paso
al frente, conectando miles de voces, coordinando una misma lucha en
muchas ciudades. Por eso una decena de Coordinadoras y Plataformas
antifascistas de todo el Estado español salimos a la calle este 22 de
noviembre con una misma voluntad: la de ser más y gritar más fuerte
contra el fascismo.
El asesinato de Carlos Javier Palomino no ha caído en el olvido. Entre
todas y todos hemos peleado para que la ultraderecha no pueda salir a
la calle sin encontrarse con el desprecio popular, para contrarrestar
la criminalización en los medios de comunicación convencionales, para
denunciar la represión judicial y policial a las protestas
antifascistas. En ningún caso vamos a permitir que un compañero sea
asesinado gratuitamente. Y vamos a denunciar el papel y la
responsabilidad de la Delegación del Gobierno durante este último año
(legalizando unas movilizaciones y no otras, deslegalizaciones fuera de
plazo...), y sobre todo la voluntad política que hay tras la
criminalización de los medios de comunicación y la represión policial y
judicial, ya que estos son instrumentos que emplean contra las
organizaciones y los movimientos. Aunque digan tener autonomía, en la
práctica no hay separación política-justicia, así como los medios de
comunicación no son independientes. El coste para el Estado es que nos
hemos unido y nos hemos organizado, más que nunca, para plantear que el
mejor homenaje es continuar la lucha.
Partidos neofascistas como Democracia Nacional siguen presentando
impunemente eslóganes populistas en contra de los intereses de los y
las trabajadoras, haciendo hincapié en que lo importante es el lugar de
procedencia de las personas en lugar de su rol social. División de la
clase trabajadora, desviar la atención del problema principal y
encontrar a un estupendo chivo expiatorio es lo que consiguen. Nosotros
y nosotras estamos convencidos de que nos une mucho más con cualquier
obrero y obrera, que sólo tenga sus manos para trabajar, sea de la
parte del mundo que sea, que con un banquero miserable o un empresario
tirano por muy español que florezca.
Es por ello que frente a su grito de “Los españoles primero” debemos
insistir una y otra vez en que en el Estado español hay ciudadanos de
muchos tipos y clases mientras que los trabajadores somos todos y todas
iguales, somos la mayoría y el motor del mundo y sólo por eso debemos
decidir sobre nuestro futuro. Por eso decimos “Los trabajadores
primero”.
Pero el fascismo tiene una larga sombra, bien lo sabe la izquierda
revolucionaria y contestataria en el Estado español que sufre a diario
ilegalizaciones, encarcelamientos de militantes e incluso torturas. El
Gobierno no quiere resolver ningún conflicto por la vía del diálogo
sino por la vía de la fuerza, por eso el PSOE reprime con todavía más
virulencia que el PP a aquellos que defienden el derecho de
autodeterminación de los pueblos. Pero ya lo dice la Constitución
monárquica y capitalista de 1978: Las Fuerzas Armadas actuarán contra
quienes cuestionen la unidad de la Nación española.
Y cuestionar significa también quemar fotos y monigotes del rey
nombrado por Franco, por eso gallegos y catalanes han sido llevados a
los tribunales. Cuestionar significa okupar, tejer redes en los
barrios, defendernos frente a las agresiones neonazis. Cuestionar
significa plantear desde los centros de trabajo y desde la calle que la
crisis la deberían pagar los que la provocaron, los ricos, que son los
que más tienen a costa de las y los más desfavorecidos.
Cuestionar significa pensar, por eso no podemos renunciar a ello.
Significa organizarnos, unirnos y movilizarnos por una vida digna.
Madrid contra el fascismo
Frente a su crisis económica, los trabajadores primero
El capitalismo no se refunda, se destruye
COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MADRID














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